jueves, 31 de octubre de 2024

A que no me atrapas - Lourdes Zárate

Hace unos momentos la vi pasar frente a mí. Fue tan rápido que no logré vislumbrar en qué color iba envuelta ni la marca que presumía en el cabús. Solo pude escuchar el zumbido del motor cuando casi me arrolla. Quise soltarle un improperio por puro instinto.

No imaginé que estaría ahí, acechándome en la esquina, pero últimamente es así. El otro día me hizo parar frente a una casa con la reja baja, no mucho más alta que yo. La valla eléctrica que la coronaba provocaba tocarla. Asirme a ella, a ver si esto traía consecuencias. Esa vez logró confundirme: creí que el impulso nacía de mi interior, pero si hago memoria aún puedo escucharla musitando en mi oído: “Tócalo, tócalo. Será rápido”. 

Quién sabe cuántas otras trampas me ha tendido, quién sabe si tan solo he corrido con suerte hasta ahora y si puede agotárseme en cualquier momento.

Desde que las marchantas vienen cargadas de cempasúchitl siento que me sigue a todas partes. La veo en afiches, aparadores, ornamentos, bardas y volantes.

Veo cómo ella me mira y me pela los dientes, burlona. Le ha de dar un gusto traerlos a todos empalagados con tanto olor a frutas, a pan, a flores y a incienso; atontados con el cuento de que les devolverá a sus muertitos por un día. Muy festivo, muy bonito... A mí no me hace gracia, ya con lo mío tengo suficiente. La oigo dentro de mi cabeza, recordándome cuánto apesta mi trabajo y lo mal que se me da fingir que no la quiero más que a nada. Yo creo que ya me le volví un capricho, porque nada más no veo cómo podría aportarle a su fiesta colorida con mi nutrida escala de grises.

Hace unos momentos logré burlarte. Me escapé por poco, y no sé si esto me pone de buenas. Mejor hubiera sido haber acelerado el paso y entorpecerte la noche al ser retenida por las patrullas. Eso sí que me hubiera hecho mucha gracia, o quizás ya nada me haría gracia para entonces.

Los días han sido largos; ameritan un largo y reparador sueño. El cansancio me lo pide. Esta noche triplicaré la dosis de barbitúricos. 

A que no me atrapas.

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