lunes, 2 de noviembre de 2026
Visita familiar - Ale Venus
Un día ellos regresaron, era muy tarde y la familia dormía. No despertaron a nadie cuando abrieron la puerta. Solo entraron, saquearon la cocina, agua, frutas, guisos, comieron de todo. No había nada para ellos, pero eso no les importaba. Aun si su familia ya no los recordaba, ellos seguirán viniendo como cada año. Solo dejaron al día siguiente, su aroma, el rastro tal vez algún recuerdo sin obligación.
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¿Listo para morir? - Luz Galván
Desde que nacimos sólo tenemos una certeza insorteable: la muerte. Pero es para lo único que nunca nos queremos preparar. Hoy leemos del suicidio de un funcionario alemán que no pudo más con la presión. ¿Sigue sin quedarnos claro?
No sé si el haber tenido una experiencia cercana a la muerte me hizo más consciente de la posibilidad siempre latente. Lo cierto es que eso me ha ayudado para estar siempre preparada y jamás verla como mi peor enemiga. No hace mucho, leí un reportaje español sobre sicarios mexicanos, y me sorprendió que ellos, desde su “labor”, decían que la muerte es un escape, una salida. Obviamente, aunque me sorprendió su conceptualización, no les perdono sus formas.
Hoy que veo posturas tan variadas, que van desde los alarmistas, hasta los que andan como si nada, pasando por los egoístas acaparadores, los objetivos, los informadores, los divulgadores y los que no tienen opciones, me entristecen profundamente estos últimos, pero los entiendo: están en medio de dos filos que significan la muerte, sólo pueden escoger la forma en que ésta va a llegar.
Y, aunque sé que jamás me van a leer, quiero ofrecerles lo único que puedo: el aliento al buen morir. El recordarles que todos, todos —pobres, ricos, guapos, feos, gordos, flacos, chaparros, altos, tontos, listos, políticos, empresarios, trabajadores, patrones, etc.— vamos a morir también. Y nadie se va a llevar nada de esta vida. Todos vamos a dejar el sufrimiento que significa este cuerpo físico, y transitaremos ese agradibilísimo túnel negro, donde te sorprendes que se pueda estar tan bien. Y veremos esa luz blanca, y sabremos que vamos a su encuentro.
Pero, sobre todo, quiero decirles que lo que haya después de la luz no puede ser peor que esto… a menos que tengan razón quienes creen en la reencarnación.
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Gabino Palomares (1950-2026)
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Patrick Stewart (1940-2026)
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Tres poemas - Mario Geraldo
Cruces
Los ojos borrosos del recién nacido
descubren los ojos de la recién parida
le inyectan tiempo
La vida y la muerte se miran contrariadas
Se volverán a encontrar en el reflejo
cuando los ojos de la recién muerta
se marchiten en ternura
y sean de nuevo ojos borrosos
* * * * *
La palabra muerte
¿Qué extrañas?
un día perdido
en el acantilado
del tiempo
una caminata
sobre el filo
de la luna
recostada
sobre el campo
El regreso de mamá
Con una bolsa de pan
Y deudas secretas
El agua derretida
en manos que jugaron
con hielo
Los hermanos
empapados de frío
cuando cada tiritar
valió la pena
La última comida
de sus manos
su voz que a ratos
ocultaba su fugacidad.
Las historias que parecían
lienzos eternos
cuando no sabías
pronunciar con dolor
la palabra Muerte
* * * * *
Nos comemos la muerte
condimentamos con polvo de huesos
dando reanimación al filete
sin pensar en la agonía de la res.
Nos comemos la muerte
con el cadáver en el baño
la sangre salsa
el manto servilleta
y la bendición del cuchillo.
un día perdido
en el acantilado
del tiempo
una caminata
sobre el filo
de la luna
recostada
sobre el campo
El regreso de mamá
Con una bolsa de pan
Y deudas secretas
El agua derretida
en manos que jugaron
con hielo
Los hermanos
empapados de frío
cuando cada tiritar
valió la pena
La última comida
de sus manos
su voz que a ratos
ocultaba su fugacidad.
Las historias que parecían
lienzos eternos
cuando no sabías
pronunciar con dolor
la palabra Muerte
* * * * *
Merienda
Nos comemos la muerte
condimentamos con polvo de huesos
dando reanimación al filete
sin pensar en la agonía de la res.
Nos comemos la muerte
con el cadáver en el baño
la sangre salsa
el manto servilleta
y la bendición del cuchillo.
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domingo, 1 de noviembre de 2026
Siempre estás - Alex Miko
Te veo a la distancia
trato de ignorar tu contoneo
trato de ignorar tu figura.
Quisiera no verte ni pensarte,
no importa si me desvío
siempre vuelvo a encontrarte
En mis sueños me acompañas
siempre al lado, sin decir nada.
Cuando despierto sigues allí
en cada respirar me aspiras,
en cada bocanada, me miras,
a veces olvidó tu presencia
aun así, nunca te alejas.
¿Por qué me das miedo?
Sí, a veces te anhelo,
a veces te espero,
otras te desprecio,
¡no es el momento!
Porque cada vez que miro
tus ojos negros profundos
aun sigo viendo vida.
trato de ignorar tu contoneo
trato de ignorar tu figura.
Quisiera no verte ni pensarte,
no importa si me desvío
siempre vuelvo a encontrarte
En mis sueños me acompañas
siempre al lado, sin decir nada.
Cuando despierto sigues allí
en cada respirar me aspiras,
en cada bocanada, me miras,
a veces olvidó tu presencia
aun así, nunca te alejas.
¿Por qué me das miedo?
Sí, a veces te anhelo,
a veces te espero,
otras te desprecio,
¡no es el momento!
Porque cada vez que miro
tus ojos negros profundos
aun sigo viendo vida.
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Vine a verte - Cuauhtli Rangel
Espero no despertarte, corazón. La luz de las velas tiembla en tu sala y el olor del cempasúchil se cuela hasta tu cuarto. Te veo dormida con tu familia, amontonada en la cama porque tienes a un par de chiquitos peludos y orejones acurrucados a ti y a tu esposo. Los amo tanto. Cómo me hubiera gustado estar con ustedes para disfrutar de unos tacos de huevito y actualizarnos del chisme diario. Veo el pan de muerto y una foto mía que ya ni recuerdo cuándo me la tomaron. El molito te quedó maravilloso, por cierto, mi chiquita.
Por aquí anda un pequeño brincando por todos lados, sus pelos dorados ondean casi como una criatura mágica. Vino a saludarlos, también les agradece por sus croquetas que le dejaron. Se quedó un rato oliendo las flores que pusieron en la ofrenda; el muy canijo hasta levantó la patita en el sillón, lo bueno es que no tendrán que limpiar en la mañana. Sobre el altar está nuestro minino, gracias por acordarte de él y ponerle su latita de atún, justo como le gustaba comer.
A mi lado está una señora muy distinguida, dice amar el baile. Creo que es la abuelita de tu esposo. Me enseñó unos pasos muy divertidos, también me platicó de su infancia en Chiapas, de cómo le gustaban unos dulces de por allá. Anda contenta porque le pusieron su cafecito negro.
Descansa, mi niña. Me llena de paz verte tan plena. Te confieso, es una preocupación menos para mí. Me debo retirar, aún debo visitar a tus hermanos para darles su besito y la bendición.
Por aquí anda un pequeño brincando por todos lados, sus pelos dorados ondean casi como una criatura mágica. Vino a saludarlos, también les agradece por sus croquetas que le dejaron. Se quedó un rato oliendo las flores que pusieron en la ofrenda; el muy canijo hasta levantó la patita en el sillón, lo bueno es que no tendrán que limpiar en la mañana. Sobre el altar está nuestro minino, gracias por acordarte de él y ponerle su latita de atún, justo como le gustaba comer.
A mi lado está una señora muy distinguida, dice amar el baile. Creo que es la abuelita de tu esposo. Me enseñó unos pasos muy divertidos, también me platicó de su infancia en Chiapas, de cómo le gustaban unos dulces de por allá. Anda contenta porque le pusieron su cafecito negro.
Descansa, mi niña. Me llena de paz verte tan plena. Te confieso, es una preocupación menos para mí. Me debo retirar, aún debo visitar a tus hermanos para darles su besito y la bendición.
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Dueles - Jackie Cuesta
Los días son jaurías
que arremeten en mi contra.
Rota, transito este desierto.
Me falta el aire,
me queman las brasas
de tu memoria.
Floto por los rincones,
casi dormida,
habito un tiempo prestado
desde que te fuiste.
Tu adiós es el único manto
que me cubre en las noches.
Llevo tu fotografía grabada
en los párpados.
La casa se transformó en santuario.
Por favor, no me juzguen,
No era solo un perro,
era toda mi existencia
envuelta en un montón de pelos.
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