Recuerdo sus saludos y discusiones con compañeros y compañeras en las oficinas de prensa. No se andaba con medias tintas: sus argumentos los daba firmes, pero con una gran sonrisa.
«La inteligencia es un sistema de habilidades múltiples. Luego, entonces, la finalidad de la enseñanza y de la práctica del ajedrez, es que los niños aprendan a pensar por sí mismos, y desarrollen un razonamiento lógico. El ajedrez es también, un sistema moral, que permite controlar las emociones», decía en la página de su academia de ajedrez, del que fue un promotor incansable entre niños y adolescentes, y mucho de algunos torneos salió de sus bolsillos.
Cuenta la leyenda que cuando fue candidato a algún puesto de elección popular dio un encendido discurso en el panteón del Saucito para invitar a los muertos a que votaran por él y ya no por el PRI, como solía suceder.
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