sábado, 31 de octubre de 2026

Silencio y paz - Ignacio Larrañaga

Fue llevado al país de la vida. ¿para qué hacer preguntas? Su morada, desde ahora es el descanso, y su vestido la luz para siempre. 
Silencio y Paz, ¿Que sabemos nosotros? Dios mío, Señor de la historia y dueño del ayer y del mañana, en tus manos están las llaves de la vida y de la muerte. 
Sin preguntarnos nos llevaste contigo a la morada Santa, y nosotros cerramos nuestros ojos, bajamos la frente y simplemente decimos: está bien, así sea. 
Silencio y Paz, La música fue sumergida en aguas profundas, y todas las nostalgias gravitan sobre las llanuras infinitas. Se acabó el combate, ya no habrá para él lágrimas y ni llanto, ni sobresaltos. El sol brillará por siempre sobre su frente, y una paz intangible asegurará definitivamente sus fronteras. 
Señor de la vida y dueño de nuestros destinos, en tus manos depositamos silenciosamente este ser entrañable y amado que se nos fue. Mientras aquí abajo entregamos a la tierra sus despojos transitorios, duerme su alma inmortal para siempre en la paz eterna, en tu seno insondable y amoroso, oh Padre de misericordia.

Silencio y Paz. Amén

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