Fragmento de Ardiente paciencia (El cartero de Neruda):
—¡Como el mar, pues!
—Sí, pues, me movían igual que la mar…
—Te mareaste.
—¡Claro! Yo iba como un barco temblando en sus palabras.
Los párpados del poeta se despegaron lentamente.
—“Como un barco temblando en mis palabras”.
—¡Claro!
—¿Sabes que has hecho, Mario?
—¿Qué?
—Una metáfora…
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