miércoles, 2 de noviembre de 2022

Mi padre se fue de aquí sin darse cuenta - Fabiola Amaro

Los niños jugaron encima de él sin despertarlo
pero se quedó sentado y tranquilo como nunca.

Preocupado por comprender su vida gran parte se le fue en ello.

Lo recuerdo en el cuadro que pintó mi hermana
dando duraznos a su nieto.
Tocando las cuatro cuerdas de su bajo y siguiendo la línea
exacta de una melodía.

Me habría gustado decirle
que eso exactamente era todo lo que tenía que hacer
para no preocuparse de lo que ya no fue,
seguir la ruta y no voltear atrás.

Mi padre era un hombre joven de piel
y viejo de alma.
Entendía los versos y melodías
como yo no puedo comprenderlos.

Y precisamente padre, no se trataba de entender tu origen
sino el camino, la esencia, la prosa y su color.

Cuando él partió,
era el más sencillo de los filósofos
y el más complejo de los hombres.

Ahora, entiendo su complicada dualidad
y no la cuestiono.
Me faltó tiempo para decirle: muchas veces, padre,
no nos damos cuenta de las cosas antes que la muerte llegue.

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